Carlos Claussen Calvo (49) es el abogado que dirige uno de los estudios jurídicos más importantes del norte del país. El profesional que nació en Ovalle, además es ministro de Tribunal Electoral de Antofagasta. A finales de la déacada delos 80, llegó hasta la ciudad para trabajar por unos cuantos meses. Desde entonces, está radicado en la capital regional.

Actualmente su estudio jurídico está especializado en Derecho Minero y sus clientes son en su mayoría grandes compañías.

El jurista realizó sus estudios en la Pontificia Universidad Católica, en 1981. Cuenta que cuando egresó en el ’85, la Comisisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) hizo un llado apra los interesados que quisieran cursas estudios posgrado. Lo novedoso en aquiella oportunidad, fue que por primera vez incluyó especializaciones en Ciencias Jurídicas.

En ese mismo tiempo, la Universidad de Chile conjunto con la de Atacama comenzó a dictar un magíster en Derecho de Minería. Cada cinco meses debía permanecer 30 días en Copiapó. Gracias a la beca de Conicyt, pudo perfeccionarse en Derecho en Minería, pero cuando le faltaba poco tiempo para terminar el magíster, en 1989, recibe la oferta de ser asesor jurídico de la Universidad del Norte (acutal UCN).

ANTOFAGASTA

Claussen, aceptó venir a la ciudad sólo porque el trabajo era por unos cuantos meses, sin imaginar que terminaría radicándose definitivamente en Antofagasta.
Su misión fue preparar todo para entregar la institución universitaria a una nueva administración. Según el abogado, mal se decía que era la Iglesia quien la administraría, ya que en realidad era una corporación independiente, cuya única vinculación con la Iglesia era que el gran canciller del establecimientotenía la mayor jerarquía jesuita en el país.
«En realidad se trataba de una corporación de derecho privado, creada entre otras personas, por doña Berta González», explicó Claussen. Al llegar asume como secretario general, asistiendo al último rector en el proceso de entrega de la universidad. Entre otras cosas, trabajó en el cambio de estatuto y de nombre, adquiriendo su actual denominación, Universidad Católica de Norte. «Cuando culminó este proceso surgió una situación que no fue para nada agradable», agregó el ex secretario general.
El abogado comentó que ocurrió algo que comprometió lealtades, ya que las nuevas autoridades universitarias aseguraron que la antigua regencia de la UCN, hizo pactos secretos que perjudicaban al patriminio del establecimiento. Esto, por una entrega de terrenos en comodato al Ejército.
«Como asistí a esas reuniones en presencia del arzobispo Carlos Oviedo Cavada, quien aceptó dicha entrega, yo tuve que decir que lo que plubicado en ése momento en la prensa, no correspondía a la verdad», aseveró el profesional.
El legista asumió la defensa del proceso que él había encarnado, quedándose por un año más para defender la legitimidad de lo que había hecho y el buen nombre de los involucrados. Desde ese momento hasta ahora, pasaron 23 años, Hoy, tiene uno de los estudios jurídicos más importantes del norte de Chile, sin embargo, para llegar a ese estatus, tuvo que comenzar desde abajo.

«Vendí el auto familiar y quedé durante mucho tiempo a pie, pero con ese dinero pude dar un primer pago de esta oficina donde trabajo actualmente»

INICIOS

Comenzó arrendando una oficina a un abogado en el centro de Antofagasta, lugar donde se mantuvo durante algunos años. Después, tomó la decisión de comprar una dependencia para instalarse de forma autónoma.
Tras ganar un buen juicio decidió invertir en un bien raíz en pleno centro de Antofagasta, pero el dinero no era suficiente. Conversó con su esposa para vender el auto familiar ella apoyó su decisión. «Quedé durante mucho tiempo a pie, pero son ese dinero pude dar un primer pago de esta oficina, donde trabajo actualmente», comentó Claussen.
Por supuesto que hace 15 años el lugar era más pequeño, después tuvo la posibilidad de comprar otras oficinas colindantes y ampliar su estudio. El lugar originalmente estaba compuesto por él y su secretaria, mientras que ahora tiene seis abogados más y tres procuradores.

CLIENTES

El abogado siemore apuntó hacia el área comercial y administrativa, debido a su especialización en Minería. El tiempo le permite gozar de una muy buena cartera de clientes, principalmente, empresas mineras.
Pero también estudios jurídicos de Santiago contratan sus servicios. Ellos le encomiendan gestiones que deben realizarse en Antofagasta. Su especialización con las empresas tiene que ver con los asuntos contractuales de las compañías, contratos y juicios de empresas cupríferas.
No sólo trabaja con el rubro minero, también con empresas constructuras e inmobiliarias. Tiene una cartera de 15 compañías de forma permanente y sólo en raras ocasiones atiende casos particulares. «En los más de 20 años que llevo trabajando, muy pocas veces he hecho algo rutinario», manifestó el abogado minero. Esto porque el tipo de empresas a las que asesora representan realidades totalmente distintas, hay algunas más grandes que otras y se involucra en los dentinos de sus clientes.
Normalmente trabaja con los problemas de estas companías, que son necesarios resolver de la mejor forma posible. «Los problemas van desde situaciones de crisis, como las económicas, donde se toman decisiones difíciles como el despido de trabajadores. Las negociaciones colectivas en periodos de bonanza económica, conflictos entre empresas mineras por propiedades o proyectos que se topan», aseguró Claussen.
Las jornadas de trabajo de uno de los estudios más prestigiosos son extensas. Carlos Claussen comienza su labor a las 8 horas y se extiende hasta las 14. Luego va desde las 15:30 hasta las 20 horas, en estos horarios realiza atención directa de clientes, prepara juicios y alegatos en la Corte de Apelaciones. Además integra el Tribunal Electoral de la ciudad como ministro y acude a dictar cátedras en la universidad. También asigna el trabajo para sus abogados colaboradores y los asesora en las áreas que requieran ayuda.

JUICIOS

La duración de los juicios que maneja el estudio varía dependiendo de la complejidad del caso. El más breve puede llegar a los seis meses, mientras que el más extenso en el que ha trabajado Claussen duró una década y terminó en abril de este año. «Fue un juicio que lo ganamos en la Corte Suprema», dijo el abogado y en este sentido, rescata una gran diferencia entre un estudio y un abogado particular. Él tiene el entrenamiento y la capacidad para llevar los juicios hasta la última instancia (Corte Suprema), incluso tiene una oficina en Santiado para tales efectos, a la que concurre una vez por semana.
Para Carlos Claussen una de las cosas más difíciles que le toca vivir, es encontrar la resginaciónen en aquellos juicios en los que tenía una profunda convicción de que su cliente tenía la razón, pero que no pudo convencer a los jueces de que esto era así. «Afortunadamente ha sido la minoría de los casos, pero cuando ocurre, me cuesta mucho superar esta frustración», sentenció.

Diciembre 23, 2012 – El Mercurio Antofagasta.